miércoles, 29 de diciembre de 2010

Español...Entrada de las Tres Luces / R.E.A.A.


La “dignidad” de la “Entrada de las Tres Luces” no tiene ninguna relación con la “jerarquía” de los hermanos que representan los oficios de Venerable Maestro, Primer y Segundo Vigilante, nada más lejos de esa vinculación tan “profana”, la “dignidad” nace de su relación con la “LUZ” y la “Espiritualidad”

Con la entrada al Templo de Los dos Hermanos Oficiales, Primer y Segundo Vigilantes, junto con el Venerable Maestro, recibimos a “LOS PORTADORES DEL ESPIRITU QUE ILUMINA LA LOGIA” y que queda simbolizada de forma expresa con la “LUZ”.

¡He aquí la razón de “júbilo”!

Los dos Hermanos Oficiales, Primer y Segundo Vigilantes, junto con el Venerable Maestro representan las “tres luces” de la Logia masónica.

No anuncia “majestuosamente” el Hermano Maestro de Ceremonias:

¡“Hermanos, los Hermanos Oficiales, Primer y Segundo Vigilantes y el Venerable Maestro”!

Sino: ¡“Hermanos, Las Tres Luces”!

Por ello, los Hermanos que ostenten estos oficios deberían cuidar, más que el resto de los Hermanos de la Logia, de desprenderse de todos los “metales” antes de traspasar el umbral del Templo. Concentrándose en sacudirse mentalmente hasta que oigan como “cliquean” al chocar, una vez desprendidos de sus “relatividades”, sobre el pavimento de la zona de Pasos Perdidos.

Prepararnos en la zona de pasos perdidos, “ad portas”, “sacudiéndonos los metales” y sustituyéndolos por la empatía, la gratitud, el perdón, la serenidad, y la construcción de nuestro propio templo es más que necesario si con la apertura y cierre de los trabajos en logia queremos sacralizar tanto el espacio psíquico como físico, a través del ritual y los símbolos masónicos.

“Sacudirse los metales”, en la zona de pasos perdidos, es “conditio sine qua non” para sacralizar nuestros trabajos en logia.