sábado, 9 de abril de 2011

Español..."La incorreción de la lengua causa daño a las almas"


Os voy a contar la reflexión, y la conexión con el “Fedón” de Platón, que me ha venido a la mente mientras releía las “Epidemias” de Hipocrátes (Editorial Gredos 1989, Colección Biblioteca Clásica).

Hipócrates de Cos, en griego Ἱπποκράτης, nació en Cos el año 460 a. C., vivió y ejerció la medicina en la Antigua Grecia, durante el siglo de Pericles; y Platón, en griego Πλάτων, nacido en el año 428 a. C., filósofo, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles.

Empezaré comentando que, como todos sabemos, el pensamiento humano tiene una doble alimentación, por un lado las ordenes genéticas y por otro la influencia del entorno y del aprendizaje.

En el reino animal sólo el hombre puede dar cuenta de sus deducciones, temores, emociones, pasiones, circunstancias y sueños.

El cerebro del lenguaje es un conjunto topográfico bien definido. Y sólo el ser humano posee una consciencia de orden superior capaz de integrar la memoria simbólica y la consideración de un propio “yo”.

Volviendo con Hipócrates, y a lo que íbamos; decía este médico en su tratado sobre las “Epidemias” que “los juicios se constituyen por medio de los ojos, las orejas, la nariz, la mano y los otros medios por los cuales nosotros conocemos”.

Al leer este párrafo, lo primero que he visualizado ha sido la necesidad metafórica de mantener a estos medios en perfectas condiciones, limpios y en forma.

Y de ahí la conexión con el “Fedón” de Platón, cuando dice que “la incorrección de la lengua causa daño a las almas”.

¿No os parece que estos pensamientos elaborados en la época Helénica tienen una vigencia de suma importancia para un masón?

Cada masón deberá buscar y pulir su propia piedra bruta manteniendo en condiciones sus herramientas de trabajo; deduciéndose por lo expuesto que las metáforas y simbología del Arte Real podrían incluso tener un beneficio negativo si los medios, a través de los cuales se elaboran, no están en perfectas condiciones, siendo incorrecto el lenguaje metafórico conseguido.

Esta reflexión es una invitación a la masonería vocacionada, desprendiéndose de los metales y siguiendo el mensaje del acróstico V.I.T.I.R.I.O.L. como la mejor recompensa.