lunes, 8 de octubre de 2012

PRIMERAS PROPUESTAS PARA CONSTITUIR LOGIAS VOCACIONADAS



Desde la publicación en Facebook, de la primera reflexión en que utilicé el término MASONERIA VOCACIONADA, y especialmente, desde la publicación de la reflexión SE BUSCAN SIETE MAESTROS PARA CREAR UNA LOGIA VOCACIONADA, he recibido mensajes de más de 500 hermanos abiertos a formar parte de una LOGIA VOCACIONADA. 


Esto no sólo es una muestra del interés de un posible renacimiento de la masonería, sino también un reflejo del “desencanto” de muchos hermanos con los trabajos de sus logias, donde los símbolos, rituales y valores masónicos solo tienen presencia mecánica, sin una vinculación con el proceso constructivo que representan, donde los mandiles, atributos y joyas significan valores profanos de todos los niveles, y no una simbología de trabajo masónico.

Hasta este mes de mayo fueron mensajes a través de Facebook o de mi correo electrónico, junto con alguna llamada telefónica. Sin embargo, este mes, casualidades, han coincidido dos propuestas de distintos hermanos españoles. Cada propuesta por un lado, sin conexión entre ellas. Una, sin una ciudad determinada, y la otra de unos hermanos del levante. Sumándose a esta casualidad, en uno de mis viajes de trabajo, me he entrevistado con algunos hermanos de una de las propuestas.

Esta entrevista ha sido muy grata y sorprendente. Estos QQ.·.HH.·. no se interesaban por la MASONERIA VOCACIONADA como un rebote frente a la “masonería de vivencia mecánica” de sus logias actuales. Ninguno de estos hermanos habló de su posible “desencanto”. Lo sorprendente fue su esperanza y su interés de vivir su proceso masónico vocacionándolo hacia su propia construcción. Durante el encuentro llegué a preguntarme si esta actitud no sería un síntoma del posible RENACIMIENTO de la masonería.

En todo caso, mi respuesta durante esta reunión fue la misma que he dado a los más de 500 mensajes recibidos. Este renacimiento, este trabajo simbólico de construcción personal debemos vivirlo en nuestras propias logias, desde una sinceridad drástica con los hermanos, con los valores masónicos interiorizados, dando ejemplo. Sin esta actitud con nuestra logias, la empresa de “regenerar” la masonería no podrá contar con el activo masónico necesario para llevarlo cabo.

Es gratificante comprobar que el interés en la MASONERIA VOCACIONADA de parte de los hermanos, no se genera desde el rechazo a sus logias, sino desde la búsqueda de la esencia de la vivencia masónica.

MUCHOS MASONES FABRICAMOS NIEBLA: OSCURECIENDO LA MASONERIA



Muchos hermanos masones, sin ser conscientes de ello, fabricamos con nuestras disertaciones y discursos una niebla que va cubriendo los Valles de la Masonería de un color gris donde resulta muy difícil distinguir sus contornos.

La niebla es uno de los elementos que más pueden entorpecer la navegación de un masón hacia la Verdad, al suponer una gran limitación a la comprensión del sentido y la vigencia de la Masonería.

La niebla representa un peligro de gran importancia, cuya baja visibilidad aumenta el riesgo de encallamiento de la Masonería en un fondo duro de mitos, idolatraciones , leyendas y quimeras con las que los masones intentamos comprenderla y justificarla. 

Un encallamiento en un fondo duro creado, en basantes ocasiones, por nuestras actitudes como “papanatas” al idolatrar a la Masonería, y a todo lo relacionado con ella, de una manera excesiva, simple y poco crítica. Algunas veces casi rayando el fanatismo.

El tipo de niebla que fabricamos los masones es de esas que gustan de la oscuridad, al formarse por la noche cuando la tierra se enfría y no hay viento.

La niebla que fabricamos se genera cuando tratamos de explicar, desde distintas perspectivas, la controvertida historia de la Masonería, sus rituales, su simbología, sus valores y toda una serie de letanías con la que la hemos adornado, sin tener en cuenta sus principios más básicos: dónde se justifican su sentido y vigencia.

Estos principios básicos deberían estar presentes en todo intento de acercamiento y comprensión de la Masonería, sin ellos es imposible que las disertaciones sean justas y perfectas, aportando nuevas luces.

Afortunadamente este tipo de niebla desaparece con la luz del sol o con la presencia de un poco de buen viento. Los cuales podemos atraer reconociendo que la Masonería implica la búsqueda de la Verdad. Por ello, para un masón, la “tolerancia” es mucho más que un respeto a las opiniones, ideas o actitudes de los demás, aunque no coincidan con las propias. La “tolerancia” para un masón es un enriquecimiento, al ubicar sus propias relatividades y la de los demás, en el mismo plano de coordenadas, como condición “sine qua non” para ver con nuevos ojos y “liberarse” de dogmatismos, mitos e idealizaciones.

Para un masón el acercamiento justo y perfecto hacia la controvertida historia de la Masonería, sus rituales, su simbología, sus valores y toda esa serie de letanías con la que la adornamos, sólo es posible con una actitud donde sus principios básicos y el verdadero sentido de la Masonería sean el faro que los guíe hacia la Verdad.

EL "MASON VOCACIONADO" NO TIENDE A EVADIRSE DE SU REALIDAD



La Masonería, con el “Arte Real”, no nos proporcionará ningún “Beneficio Masónico” si lo que buscamos en ella viene impulsado por una huida o por un mecanismo compensatorio a nuestra “existencia” y “circunstancias”.

El “Beneficio” del “Arte Real no se construye al escapar o compensar nuestra realidad, sino en volver a nosotros mismos buscando la verdad y la lucidez: VISITA INTERIORA TERRA RECTIFICANDO INVENIES OCCULTUM.

A través de los “Símbolos” y los “Rituales”, del “Arte Real”, los masones debemos experimentar y sentir el proceso integral de la vida. Dotándolos, a estos “Símbolos” y “Rituales”, de verdadero sentido y carga emocional al comprender su relación con nuestra propia naturaleza y vivencias.

Un “Masón Vocacionado”, es decir, aquel que ha emprendido el proceso de despertar voluntariamente, no tiende a evadirse de la realidad. El “Masón Vocacionado”, preparado para un crecimiento interior radical y profundo, vive el seguimiento del mensaje del acróstico V.I.T.R.I.O.L. comprometiéndose con su vida, con la Fraternidad y con la vida de su sociedad.

El aspecto más significativo de un “Masón Vocacionado” reside en su propio trabajo: íntimo y secreto; el cual será incompleto si la “Nueva conciencia” y la “Lucidez” adquiridas a través del mismo no se aplican en su vida diaria y en su propia cotidianeidad: en su trabajo, en sus relaciones y en las respuestas a las situaciones planteadas en su entorno más próximo y en el resto del mundo.

En el “Masón Vocacionado” todo es “acción”: antes, durante y después de adquirir “nuevas conciencias”. Su trabajo consiste en desbastar y pulir su propia piedra, participando en la construcción del Templo de la Humanidad.

Un “Renacimiento de la Masonería” requiere redefinir el concepto de “práctica” y “acción”, mientras regamos la semilla de la “Masonería Vocacionada”. Un “masón vocacionado” sabe dónde reside la diferencia entre la “Masonería” y otros tipos de organizaciones.

En verdad, la gracia capital de la vocación masónica es, que aquel que la posee, “el vocacionado”, vive el ejercicio de esa vocación como su mejor recompensa.

Una recompensa mayor y más amada que todos los “pluses”, “primas”, “prebendas” y “sobresueldos” que pudiera alcanzar como consecuencia de pertenecer a una u otra logia, a una u otra obediencia.


Los “secretos” y “misterios” masónicos, ¿sabemos los masones de lo que hablamos?



El aspecto más atractivo de la masonería (o masonerías) para la sociedad de este siglo

XXI, para poca gloria de la Fraternidad, son aquellos aspectos que invitan al sensacionalismo: sus supuestos “secretos” y “misterios”; su imaginada actividad, soterrada y oculta; sus poderosos miembros, políticos, intelectuales, empresarios,…líderes de las sociedades.

Un aspecto alimentado, en muchas ocasiones, por algunos miembros de la logias, quizá, porque su interés en la Masonería se generó en estas mismas falacias y mendacidades. A las cuales, equivocadamente, recurren, sin saber como sostenerlas, para justificar la “compensación psicológica” a sus propias vidas, por la que se han sentido motivados a ser “iniciados”. No es poco habitual encontrar algunos hermanos que con todo su ardor “pseudomasónico”, defiende enérgicamente estos “secretos”, y “grandes misterios”, exagerando, vanagloriando y ponderándolos, sin saber razonarlos, ni darles forma y realidad en su proceso “espiritual, iniciático y constructivo”.

Leemos en la obra, de Aldo Lavagnini, “El secreto Masónico” que “El llamado secreto masónico es justamente el punto sobre el cual más se ha especulado, y sobre el cual se basan los que condenan nuestra. Orden Augusta. No comprendiéndose su razón, ni su verdadera naturaleza, o sea, el carácter espiritual, iniciático y constructivo de ese secreto, no se quiere ver en el mismo más que un pretexto para fines execrables, o cuando menos tales que no pueden confesarse públicamente, por tenerle miedo a la luz del día.”

He encontrado en una obra de un autor antimasónico, del siglo XIX, un párrafo sobre los “misterios” de la masonería que me parece que contiene toda la fuerza y vigor para despertar a aquellos hermanos que aún esperan encontrarlos fuera de su propio proceso de esclarecimiento y construcción a través de los valores y del lenguaje metafórico elaborado con los símbolos y rituales adoptados de los antiguos maestros canteros.

La Masonería en España. Ensayo Histórico, D. Mariano Tirado Y Rojas, Tomo I, página 4. Madrid Imprenta de Enrique Maroto y Hernando, 1892: “A todos sus adeptos anuncia la masonería la revelación de grandes misterios; a los aprendices les dice que estarán en posesión de esos misterios cuando alcancen el grado de maestro; a estos les ofrece descorrer para ellos el famoso velo de los consabidos misterios así que sean iniciados en los grados llamados filosóficos, y a los que poseen estos grados, les va llevando de unos a otros en su variadísima escala, siempre en pos del ofrecido descubrimiento, y es lo cierto que la mayor parte de los que llegan al grado más elevado de la escala masónica, el 33 en el rito escocés, y sus correspondientes en los demás ritos, se siguen preguntando como el día de su iniciación en el grado de aprendiz: ¿Dónde estará este misterio?”

Y para terminar esta reflexión, recurro de nuevo a la página Web de la Respetable Logia Simbólica Cibeles Nº 131, en los Valles de Madrid, cuando dice: El secreto masónico existe, porque lo que permanece velado tras él es intransmisible a terceros, pues siendo consecuencia de reflexiones y vivencias esotéricas, tiene carácter íntimo y estrictamente personal y, más que un conocimiento, es un sentimiento. Se conoce o no se conoce. Se le reconoce o pasa desapercibido en función de la aceptación del proceso iniciático; pero no se transmite ni verbalmente ni por escrito... justo por eso es secreto.
Triple Abrazo Fraternal

viernes, 25 de mayo de 2012


Para el masón formado en patrones y vivencias mecánicas, los conocimientos adquiridos sobre simbología y rituales sólo tienen una finalidad: acumular lo aprendido durante la formación, sin considerar la necesidad de construir y crear algo nuevo con lo recibido. 

Para esta clase de masón, al adquirir sólo conocimientos que pueden conservar de forma académica, la formación y vivencia de los símbolos y rituales no logran formar parte de un proceso vital: el suyo propio. 

Por ello, esta clase de masón está incapacitado para vivir el camino iniciático, al no poder experimentar la metáfora de una “muerte” y una “resurrección” durante y después de cada proceso. En realidad los masones formados en patrones y vivencias mecánicas se inquietan e intranquilizan ante las experiencias iniciáticas y las vivencias masónicas vocacionadas, porque lo desconocido los hace dudar del bagaje con el que han creído haber recorrido un camino masónico; y estas dudas, a modo de choque, sacuden los ficticios cimientos con los que han pretendido construir su propio templo. 

Para esta clase de masón no tiene sentido seguir el mensaje del acróstico V.I.T.R.I.O.L. como un camino que le puede llevar hacia el único sitio donde debe ir: a su propio encuentro. El bagaje de un masón formado en patrones y vivencias mecánicas no contiene la Fuerza, ni la Sabiduría, ni la Belleza adecuada para enriquecerlo y transformarlo; incapacitándolo para vivir el camino iniciático.

No podemos confundir ser masón con estar inscrito a una logia


No podemos confundir ser masón con estar inscrito a una logia. A ser masón se aprende, lo esencial es el interés vocacionado de autoconocimiento y construcción personal. La Masonería es uno de los métodos, entre otros, para la búsqueda de la Luz y la Verdad. Pero, la Masonería no es un método más entre otros para ser masón: es el único. Ya que el masón se construye con el Arte Real, a través del lenguaje simbólico creado por los rituales, símbolos y valores masónicos, en Fraternidad. Ser masón es una forma de Ser y Estar, resultado del beneficio de la vivencia ética y estética del Arte Real. Estar inscrito a una logia, aunque debería, no es sinónimo de Ser masón.

¿Existen los masones sin mandil?



Querido Hermano Juan, ante tu pregunta ¿existen los masones sin mandil?, sin andarme por las ramas ni marearte con disertaciones, te contesto que no, no existen los masones sin mandil. 

Muchos hombres y mujeres tenemos la misma necesidad de búsqueda de la verdad y la iluminación. 

Muchos hombres y mujeres compartimos muchos valores y creencias, y entre ellas la de la mejora de la humanidad a partir de la construcción personal. Muchos hombres y mujeres, voluntariamente hemos decidido tomar las riendas de nuestras vidas, evolucionándolas con nuevas conciencias, a través del auto esclarecimiento. 

Muchos hombres y mujeres vivimos estas experiencias de construcción personal en convivencia con otros hombres y mujeres, formando parte de una sociedad o asociación.

Algunos de estos hombres y mujeres hemos escogido ser masones. El masón es aquel, entre todos estos hombres y mujeres, que decide libremente evolucionar en Fraternidad y a través del lenguaje simbólico adoptado de los antiguos constructores medievales, como metáforas de su proceso de construcción. 

Estos hombres y mujeres vivimos en Fraternidad y a través de las metáforas elaboradas con los símbolos y rituales nuestra búsqueda de la Luz, auto construyéndonos, denominándonos y reconociéndonos entre nosotros como hermanos. 

Querido Hermano Juan, diversos son los métodos, entre ellos el Arte Real, donde podemos buscar el auto esclarecimiento y la iluminación. Pero, sólo en la masonería podemos andar este camino vinculando nuestras vivencias con los símbolos y rituales de los antiguos maestros canteros. 

La expresión “masón sin mandil” es una bella imagen que puede vincular “equivocadamente” a toda persona con “buen corazón” con la masonería, al igual que a un buen masón se le podría vincular “equivocadamente” con otras filosofías, religiones, sociedades o asociaciones, cuando la vinculación “acertada” entre todos estos hombres y mujeres es el compartir algunos valores y la creencia de la propia auto construcción.

Querido Hermano Juan, el “mandil”, para un masón es la metáfora del trabajo con las herramientas simbólicas de los antiguos constructores, sin estas herramientas no existe tal prenda, ni el masón. No, Querido Hermano Juan, a pesar de ser una bella imagen, no existen los masones sin mandil.