No es posible comprender, en toda su amplitud, la publicación de la Ley de Represión de la Masonería y su tratamiento en la prensa sin una visión previa de cómo se construyó el “enemigo masónico”, vinculado con el judaísmo en el tan recurrido contubernio judeo-masónico y reprimido legalmente junto al comunismo en la Ley de Represión de 1940. Aunque esta ley trata sobre la masonería y el comunismo, publicada en el BOE del 2 de marzo de 1940 como “Ley de 1 de Marzo de 1940 sobre represión de la masonería y del comunismo ”, en este trabajo solamente se hace referencia al comunismo cuando se justifica para un mejor entendimiento de la publicación en prensa de la Ley de Represión de la Masonería y la campaña antimasónica que la acompañó, con el único interés de valora la importancia que concedió la prensa valenciana a cada una de estas campañas: la antimasónica y la anticomunista, comparativamente. Acceda al trabajo de insvestigación pinchando en este enlace: La Publicación de la Ley sobre Represión de la Masonería en la Prensa Valenciana, 1940
El libro “MASONERÍA VOCACIONADA” se presentó el 5 de octubre del 2011 en la sede de Buenos Aires de la Gran Logia de Argentina de Libres y Aceptados Masones, contando con la presencia de su Gran Maestre, el Muy Respetable Hermano Ángel Jorge Clavero, y del Gran Maestro de la Gran Logia de España, el Muy Respetable Hermano Oscar de Alfonso Ortega, el cual realizó la presentación del libro.
El libro “MASONERÍA VOCACIONADA” contiene dos prólogos realizados por ambos Grandes Maestros, los cuales transcribimos junto a los vídeos de la presentación del libro en el Gran Templo de la Gran Logia de Argentina de Libres y Aceptados Masones.
Prólogo del MRH Oscar de Alfonso Ortega
Después de casi trescientos años de la publicación de las Constituciones de Anderson, la masonería continúa manteniendo todo su sentido y vigencia en esta era de la comunicación, como una institución donde el secreto y el carácter iniciático pertenecen al mundo del trabajo personal e íntimo de construcción, realizado con las herramientas simbólicas, filantrópicas y fraternales que la masonería pone a nuestro alcance.
Los masones continuamos construyendo metafóricamente catedrales, donde la obra simbólica la seguimos a través de la representación de los detalles constructivos que encontramos en los planos de la condición humana, constantemente trazados bajo la luz de los pilares de la Fuerza, la Sabiduría y la Belleza.
La vida del masón es trabajo, que requiere una presencia física y mental a lo largo de su recorrido, sin esta actitud proactiva ante el proceso de construcción masónico ni el sentido, ni la vigencia intrínseca de la masonería podrían manifestarse con toda su plenitud.
Este libro, con sus reflexiones, se convierten en una caja de herramientas para quien, y cuando lo necesite, las puedan encontrar, a sabiendas de que la mayoría de las veces la lectura de una reflexión nos llevará a otras, encadenándolas en un proceso de búsqueda e iluminación.
La lectura de esta obra admirable por su sencillez y profundidad, sabia y amena por un igual, nos muestra que el sentido y la vigencia de la masonería se revelan a través de masones vocacionados hacia su propia construcción. Este libro es el primer paso para iniciar nuestro propio camino masónico, y os invito a caminar en esa dirección.
Que la Luz os ilumine a todos.
Muy Respetable Hermano Oscar de Alfonso Ortega Gran Maestro de la Gran Logia de España Valencia, a 17 de julio del 2011 (e.v.)
Prólogo del MRH Ángel Jorge Clavero
La masonería es una escuela de vida que enseña al hombre a pensar. Actuar y luchar son verbos importantes, pero, como resaltó el emperador filósofo Marco Aurelio en sus meditaciones: “la vida del hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”.
El hombre que es capaz de pensar, que ha adquirido la actitud de reflexionar, está liberado de cualquier tipo de presión política, filosófica, religiosa o social. La reflexión y el pensamiento dinámico nos hacen hombres libres, abriéndonos caminos mientras generamos nuestros propios juicios sobre las cosas. Es en este aspecto donde la masonería, como escuela de pensamiento, nos ofrece un método de crecimiento y autoconstrucción a través de su lenguaje simbólico y de los trabajos iniciáticos.
La masonería desde sus orígenes medievales se dedica a la construcción de catedrales. Hasta el siglo XVIII operativamente, es decir, construyendo catedrales de piedra. Y a partir de esa época que coincide con las revoluciones científicas y con la Ilustración, los masones, construimos catedrales metafóricas, trabajando especulativamente. El nacimiento de esta nueva masonería se produce en una época a la que sus intelectuales le dieron el nombre de “siglo de las luces”, refiriéndose a las luces de la lógica y de la inteligencia, que debían iluminarlo todo.
Para transitar hacia la verdad, la masonería trabaja con el lenguaje simbólico, trazando caminos a recorrer. Un lenguaje metafórico constituido con los símbolos y rituales de los antiguos constructores de catedrales, y conectado con el pensamiento y la vida.
Esta conexión entre el lenguaje simbólico de la masonería y nuestro proceso de autoconstrucción, es el “Leitmotiv” que transita entre las reflexiones de este libro. Ilustrándolo el autor, con mucho acierto, con el título de: Masonería Vocacionada.
Este libro, que en su brevedad encierra mucha sabiduría, se dirige a todos los masones, pero también a todos aquellos hombres que no han renunciado al gozo del pensamiento. Una lectura recomendada a todos los que compartimos, de un modo u otro, la búsqueda de la iluminación.
Muy respetable Hermano Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones
La vinculación entre la masonería y las ciencias de la conducta humana es evidente, ya que en el proceso constructivo subyace un modelo antropológico, aunque no siempre formulado de manera explícita ni el masón sea, de manera habitual, plenamente consciente de los presupuestos psicológicos que impregnan y dirigen su propio trabajo masónico.
El masón no es sólo un hombre que puede autoconstruirse a través de los símbolos y ritos de la masonería, a través del Arte Real, sino aquel que necesita de esta autoconstrucción para alcanzar la plenitud que le es propia.
El Arte Real como proceso de autoconstrucción se integra en el dinamismo general del masón hacia la plena evolución de su naturaleza.
Las ciencias de la conducta humana cumplen una función básica en el camino del masón, porque disponer de un conocimiento adecuado del hombre, de su naturaleza y su modo de obrar, es una condición necesaria para poder llevar a cabo el trabajo masónico. Ya en la cámara de reflexión, el acróstico V.I.T.R.I.O.L. nos invita a aplicarnos en la tarea de conocernos a nosotros mismos, y ese interés debe acompañar siempre al desarrollo del masón.
El Arte Real como método de autoconstrucción, de esclarecimiento, busca responder, con la mayor profundidad, amplitud y radicalidad, a la pregunta por el “ser del hombre”, y “su sentido”.
Para un masón subjetividad y objetividad son dimensiones correlativas en su proceso de autoconstrucción, porque al estar abierto al mundo y ser capaz de objetivizar la realidad, es capaz de captarse a sí mismo desde ella.
El Arte Real como proceso de autoconstrucción se integra en el dinamismo general del masón hacia la plena evolución de su naturaleza.
El masón vocacionado hacia su propio esclarecimiento y construcción personal, trabajando con los valores masónicos y el lenguaje simbólico, realiza un camino a través de nuevas conciencias, las cuales son el resultado de la neuroplasticidad de su cerebro, con la modificación de sus parámetros sinápticos efectuada por la Fuerza de su trabajo masónico.
Elkhonon Goldberg, Neurólogo de la Universidad de Nueva York, Director del Instituto de Neuropsicología y Funcionamiento, hablando sobre la neuroplasticidad, resalta que la actividad mental modifica el cerebro y nos conduce a lo que conocemos como “Sabiduría”.
“Que la SABIDURIA presida la construcción de nuestro edificio”
“Que la FUERZA lo sostenga”
“Que la BELLEZA lo adorne”
El trabajo del masón vocacionado hacia el conocimiento de la composición de su propia piedra bruta, y con ello, la de la condición humana, es un camino hacia la Verdad, recorrido desde la sinceridad drástica. Donde la Tolerancia, la Empatía, la Dignidad y la Fraternidad conforman la ética con la que el Masón Vocacionado alimenta su proactividad.
La vivencia vocacionada de la masonería no solo nos beneficia en Sabiduría, al haber decidido voluntariamente vivir la utopía de la iluminación, sino que le hacen buena cara y buen cuerpo al masón.
De todos es reconocido que las emociones se plasman en el cuerpo. Pero, aún más, en 1974 el psicólogo Robert Ader, de la Universidad de Rochester, descubrió que el sistema inmunológico, al igual que el cerebro puede aprender. Su investigación causó gran impacto, al haberse pensado hasta ese momento que solo el cerebro y el sistema nervioso central podían responder a la experiencia cambiando su manera de comportarse. Lo más importante fue descubrir que el sistema nervioso central y el sistema inmunológico se comunican. Lo que significa que la mente, las emociones y el cuerpo no están separados sino íntimamente interrelacionados.
El Masón Vocacionado hacia su propio esclarecimiento y construcción personal se alimenta con Sabiduría de emociones que le nutren positivamente. No rehuye la Verdad, todo lo contrario, buscando el alimento de la Sabiduría supera los miedos y equilibra las emociones que lo desestabilizan, simbolizado con la imagen de desprenderse de los metales, los cuales ejercen un impacto negativo en su sistema inmune y por lo tanto sobre su salud.
Pero, sobre todo, el Masón Vocacionado se alimenta con el beneficio del valor más básico de la Masonería: la TOLERANCIA, y con ella la PACIENCIA, virtudes masónicas y de la salud. Superando, el Masón Vocacionado, con la búsqueda consciente de estas virtudes, el malestar de la intolerancia, la frustración, la impaciencia, la rabia, la ira, los rencores, la hostilidad y la agresión, en cualquiera de sus posibles manifestaciones.
El Masón Vocacionado expresa sus sentimientos con inteligencia emocional, aclamando a la Sabiduría, fomentando la calidad en las relaciones personales, compartiendo sentimientos y manteniendo un contacto estrecho y de calidad. Este vínculo emocional es un factor científicamente demostrado como protector de la salud.
El Masón Vocacionado, por haber tomado voluntariamente las riendas de su existencia y de su proceso de construcción personal a través de los valores, símbolos y rituales masónicos recibe vital y anímicamente el beneficio del Arte Real generado en cada una de sus células, exteriorizándose en sus gestos sabios y amables, en su dignidad personal y en su porte seguro y confiado,…con la Belleza del atractivo de su presencia y personalidad, transmitiendo la Luz recibida.
Querido Hermano Voltaire, la vivencia vocacionada de la masonería hacen buena cara y buen cuerpo, como resultado del beneficio del proceso del Arte Real, al dotar al iniciado de un “buen corazón”.
Me hablas en tu correo sobre la apertura y cierre de los
trabajos en logia, preguntándome si puedo ampliar tu plancha con alguna aportación
sobre el estado y la disposición del
masón en estas partes del ritual, y me ha venido repentinamente el consejo que
le regala el filósofo Seneca a Lucilio, en una de sus cartas: “No tienes que filosofar
cuando te encuentres libre, sino que tienes que encontrarte libre para filosofar”.
Sí, seguramente llevas razón, cuando dices que, sin ser realmente
conscientes, una gran mayoría de las tenidas que celebramos, y en las que participamos,
no está presente el “verdadero espíritu de la masonería”, independientemente
del rito en que trabajemos.
Ya hemos comentado en otras ocasiones que el “verdadero
espíritu de la masonería” en las tenidas no nace de la simple repetición y
escenificación de un ritual. Los símbolos y los rituales, adoptados de los
antiguos maestros canteros, no favorecen por si mismos la vida espiritual ni el
autoesclarecimiento, y mucho menos la construcción de nuestro propio templo,
más aún cuando la repetición, la memorización, el hábito y la vivencia mecánica
de los símbolos y rituales masónicos hacen la mente perezosa.
Sí, seguramente también llevas razón, cuando dices que, la
mayoría de tenidas las dedicamos a “temas administrativos y de organización de
la logia, y poco más”. Pero, incluso así, el “verdadero espíritu masónico”
debería estar presente en ellos.
Te diré que los masones debemos asistir a las tenidas con el
“verdadero espíritu de la masonería”
puesto desde casa, mejor dicho: interiorizado y vivido. En todo caso siempre
nos quedará la oportunidad de desprendernos de los “metales” en la zona de
pasos perdidos, antes de entrar en el templo, y con ello de prepararnos para
que el “verdadero espíritu de la masonería” presida los trabajos en logia.
De ahí la importancia de la Apertura y Cierre de los
trabajos en logia, esencialmente simbólicos y filosóficos, limitando el espacio
y tiempo sagrados. Y, como ya comenté en otra ocasión, ese espacio sagrado no
existe “per se”, ni “ex nihilo”. Siendo mucha más que un lugar físico, se crea
de nuevo en cada tenida, limitado por la Apertura y Cierre de los trabajos en
logia.
Y es la vivencia simbólica de la Apertura de trabajos la que
marca la transición entre el mundo profano y el del espacio y tiempo sacralizados,
dónde sólo imperan los valores masónicos de tolerancia, empatía, fraternidad y búsqueda
de la verdad.
Por mucho que representemos
los rituales, si estos no son vividos e interiorizados, por todos los hermanos
presentes en la tenida, ese espacio y tiempo sagrado no tiene la posibilidad de
ser creado. Y, aún peor, por muy perfecta que sea la representación del ritual,
por muy magnifica que sea su puesta en escena,…sin esa búsqueda del espacio y
tiempo sagrados, donde se manifieste el “verdadero espíritu masónico” con toda
su Sabiduría, Fuerza y Belleza,.. sin esa búsqueda, la Apertura y Cierre de los
trabajos, así como el resto de la tenida, no irán más allá de un mero espectáculo,
un mero folclore rayando la ignorancia y la superstición.
Parafraseando a Sócratés, añadiré que no tienes que encontrar
el “verdadero espíritu masónico” cuando
te encuentres libre, sino que tienes que encontrarte libre para encontrar el "verdadero espíritu de la masonería", y ello
significa un trabajo personal para desprenderse de los metales, sustituyéndolos
por la tolerancia, la empatía, la gratitud, el perdón, la serenidad y la
disposición a construirnos a nosotros mismos.
Sí, Querido Hermano Alex, tristemente, yo también sospecho
que podemos ostentar todos los grados, oficios, cargos, y obtener toda la
repercusión masónica y profana imaginable, sin haber visualizado y vivenciado
el “verdadero espíritu de la masonería”.
No tienes que encontrar el “verdadero espíritu
masónico” cuando te encuentres libre,
sino que tienes que encontrarte libre para encontrar el “verdadero espíritu
masónico”.
Estimado amigo, creo que te han vuelto a confundir. Si esta vez te han dicho que tal masón, tal logia, o tal obediencia se han manifestado abiertamente, o ha tomado posición, sobre cualquier “orientación sexual”* y sus connotaciones sociales, defendiendo tal o cual postura política o moral sobre ellas, de nuevo te han engañado.
La Masonería no se manifiesta sobre temas sociales, políticos, religiosos o de cualquier otra índole pública. La Masonería no toma partido ante ninguna ideología u “orientación sexual”.
Como te dije, la influencia de la Masonería no radica en sus manifestaciones, las cuales no existen, sino en la repercusión del beneficio del Arte Real en sus miembros, que son los que tomarán postura ante las distintas realidades de la sociedad, pero a título personal, no como masones, y mucho menos en nombre de su logia, ni de su obediencia, ni de la Masonería en general.
Sin embargo, si te diré que en la Masonería, con sus trabajos de construcción del ser humano y, como consecuencia de ello, la construcción de las sociedades y la humanidad, busca la VERDAD en toda su dimensión. Por ello, un masón, cuando se manifiesta a título personal sobre tal o cual ideología política u “orientación sexual” lo hace desde la TOLERANCIA, el RESPETO y los VALORES MASÓNICOS.
Para un masón vocacionado la TOLERANCIA es mucho más que un respeto a la “orientación sexual” de sus hermanos y congéneres. La TOLERANCIA, para un masón vocacionado, es un enriquecimiento, al ubicar sus propias relatividades y la de los demás en un mismo plano de coordenadas, como condición “sine qua non” para construirse y ver con nuevo ojos: libres de dogmatismos, mitos, fanatismos, aversiones irracionales y perjuicios hacia los hombres y mujeres con una orientación sexual distinta a la de uno mismo. Orientaciones que integran a la diversidad sexual humana.
Más aún, tal como comentábamos sobre el laicismo, la tolerancia y el respeto a las diversas “orientaciones sexuales” de los seres humanos, significa, basándonos en LA LIBERTAD DE CONCIENCIA y en el RESPLETO A LA PLURALIDAD: UN DERECHO DE QUIENES LAS HACEN REALIDAD EN SU MODO DE VIVIRLAS Y DE RELACIONARSE SEXUALMENTE.
Al igual que en el laicismo es, en la evolución de la condición humana y de las sociedades, donde los DERECHOS HUMANOS y el RESPETO A LA PLURALIDAD construyen una nueva conciencia social, donde la aceptación de las distintas orientaciones sexuales adquiere todo su sentido.
La aceptación de las distintas orientaciones sexuales significa un despertar de la condición humana, un nuevo nivel de conciencia colectiva.
La Masonería como Fraternidad de construcción y búsqueda de la VERDAD acepta y respeta a cada hermano independientemente de su ideología política, religiosa, o de su orientación sexual, sin obligación de manifestarlas. Lo único que debe declarar un profano que desee ingresar en la Orden es ser un hombre con vocación a autoconstruirse en fraternidad, buscando la VERDAD. Declararse, de corazón y mente, un hombre libre y de buenas costumbres, libre de bajas pasiones, fanatismos, intolerancias, supersticiones y demás perjuicios que le impidan encontrar la Luz que despeje su propia niebla.
No es la orientación sexual de un hermano masón lo que le podría impedir su propia construcción, sino los temores y confusiones que le producen sus conflictos y miedos personales, incapacitándole para desbastar su piedra bruta, al no poder reconocer y aceptar la composición de la misma.
P.S. No pretendo con esta reflexión molestar ni incomodar a ningún hermano masón incapaz de comprender la diversidad en la orientación sexual como parte integral de la biología, genética, historia, política, psicología y cultura de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos. Nada más lejos de mi intención que convertir esta reflexión en una acusación, ni en una censura. Todo lo contrario, con estas reflexiones que sin ser incuestionables son, por lo menos, dignas de ser compartidas, sólo persigo encender una pequeña luz sobre la TOLERANCIA hacia las diversas orientaciones sexuales, sin importar su origen genético o sociocultural.
* Las diversas orientaciones sexuales se suelen clasificar en:
Heterosexual (hacia el sexo opuesto)
Homosexual (hacia el mismo sexo)
Bisexual (hacia ambos sexos)
Asexual (falta de orientación sexual)
Pansexual (hacia todo o todos, incluyendo inclinación a las personas con ambigüedad sexual, transexuales/transgéneros y hermafroditas)
Demisexual. Aquel que no siente atracción sexual hasta que se enamora de alguien.
Huelga resaltar que la orientación sexual no tiene una relación directa con las actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y las personas “amaneradas” o “con pluma".
Eln una entrevista emitida en radio, el GRAN MAESTRO DE LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA habla sobre la aceptación de hermanos homosexuales en la GLE. Os añado un enlace donde podréis escuchar al GRAN MAESTRO OSCAR DE ALFONSO ORTEGA, toda la entrevista merece la pena ser oída por las luces y la claridad con la que se expresa el Gran Maestro. A pesar de su brevedad es una de las mejores aportaciones difundidas sobre la Masonería en España. El video donde le preguntan sobre si caben hermanos homosexuales en la GLE es el último de todos ( el más inferior en la página), hacia el final.
Querido Hermano Fernando, me preguntabas hace unos meses si sabría posicionar la Masonería Vocacionada en relación a las denominadas Masonería Operativa y Masonería Especulativa. Cuestión que he aplazado responder porque necesitaba retomar el planteamiento, una y otra vez, para abordar los esquemas desde distintos ángulos y perspectivas, sin permitirme caer en la metáfora del masón miope y astigmático.
Repito lo dicho en otras ocasiones, esta es una reflexión, que sin ser incuestionable es, por lo menos, digna de ser compartida. Y no contiene ninguna intención de molestar a ningún hermano anclado en una masonería de formación y vivencias mecánicas, donde las metáforas construidas con los símbolos y rituales de los antiguos maestros canteros no consiguen formar parte de sus procesos vitales, de su autoesclarecimiento.
Querido Hermano Fernando, me permitirás repetirme y utilizar de nuevo la división que hace Pedro Álvarez, del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería de la Universidad Pontifica de Comillas en Madrid, cuando establece para la Masonería tres períodos históricos diferenciados entre ellos, a los cuales me he atrevido añadirle, ficticiamente, el de la MASONERIA DE CONVIVENCIA y el de la MASONERIA VOCACIONADA.
Las periodización histórica de la Masonería quedaría, ficticiamente, con esta secuencia:
1.- Masonería Operativa (desde el siglo XIII al XVI).
2.-Masonería de los masones aceptados (siglo XVII y principios del XVIII). Llamadas por otros autores de "transición". Personalmente no creo sea una época de transición, en realidad se va a crear algo nuevo con elementos de una organización gremial que está tocando a su fin.
3.- Masonería Especulativa (desde el 1717 hasta la primera mitad del siglo XXI).
4. Masonería de convivencia, en la misma etapa, de la Masonería Especulativa y la Masonería Vocacionada (primera mitad del siglo XXI).
4.-Masonería Vocacionada (desde la segunda mitad del siglo XXI hasta…).
Como ya resalté en otra reflexión, en cada una de estas etapas históricas deberemos incluir la cosmovisión, la organización social, el nivel técnico, y todas las características del momento en que se da cada masonería. Las cuales determinan que cada masonería sea un fenómeno de cada época, es decir, del contexto histórico al que pertenecen.
Por el momento te avanzaré unas puntualizaciones sobre estas dos nuevas etapas de la Masonería de convivencia y la Masonería Vocacionada.
Para dar más luz empezaré diciendo que la Masonería Operativa, la de los constructores de catedrales, no evolucionó hacia la Masonería Especulativa. Esta segunda no es consecuencia de la primera, ni contiene las razones que llevaron a crear y mantener las organizaciones gremiales operativas, hijas de la Época Medieval. La Masonería Especulativa es hija de otra cosmovisión, de otra época. La Masonería Operativa, al igual que otros gremios, no tuvo continuidad cuando dejó de existir su razón de ser; en este caso, cuando llegó el fin de la construcción de las catedrales. Al mismo tiempo que las revoluciones científicas configuraron un nuevo escenario, el cual condujo a la Ilustración y a las revoluciones industriales.
Quisiera resaltar que el hecho determinante para que se escogiera el martes día 24 de junio, festividad de San Juan Bautista, del año 1717 como la fecha en que empieza la Masonería Especulativa fue que ese día SE CONSTITUYO LA PRIMERA GRAN LOGIA DE INGLATERRA. Las logias continuaban siendo soberanas al igual que en la etapa de la Masonería Operativa, pero integradas en una Obediencia.
¿Cómo imagino estas ficticias etapas de la Masonería de Convivencia y la Masonería Vocacionada?
Es esta ficción, no hablaríamos de una evolución de la Masonería Especulativa hacia la Masonería Vocacionada, sino de un Renacimiento de la Masonería, justificando su sentido y vigencia en lo más esencial de su razón: masones trabajando en su proceso de construcción, desbastando y puliendo su propia piedra bruta a través de las metáforas creadas con los símbolos y rituales adoptados de los antiguos maestros canteros.
En esta ficción de la etapa denominada Masonería Vocacionada las logias continuarán siendo soberanas, al igual que en los otros períodos. Sin embargo, por ser hija de la era de las comunicaciones, se superará el concepto actual de Obediencia como modelo de organización y federación de logias, creándose otros tipos de enlaces y relaciones entre logias. Desapareciendo con las Obediencias los encasillamientos históricos de masonería regular y masonería liberal.
La Masonería como Arte Real se reducirá a los tres primeros grados, los cuales únicamente tendrán valor simbólico, y en los cuales se vivenciarán la simbología y los rituales iniciáticos. Prefiriendo los masones vocacionados, en su proceso de construcción, el fluir suave a la velocidad.
En este Renacimiento de la Masonería, con los masones vocacionados, se superarán los mitos y las leyendas negras y rosas creadas a lo largo de la controvertida historia de la Masonería.
En este nuevo período de la Masonería Vocacionada, nadie, a menos que tenga un interés vocacionado de conocerse a sí mismo será iniciado masón.
Querido Hermano Fernando, como has podido comprobar, la cuestión que me habías planteado me ha llevado a posicionar la Masonería Vocacionada como una nueva etapa , creando una ficción en los períodos historicos de la Masonería.
¿Y vosotros, Queridos Hermanos, como creéis que será el futuro de la Masonería?
…Si has podido vivenciar de un modo “íntimo” y “secreto”, “místico” e “individual” que “SER MASON” es formar parte de ese “HOMBRE NUEVO” y “EVOLUCIONADO” que se conforma mágicamente con “EL HOMBRE INICIADO”, participando, por ello, en la construcción de un “nuevo mundo”…Si esa vivencia te ha llevado a reconocer que la gracia capital de la Vocación Masónica es, que aquel que la posee, “el vocacionado”, vive el ejercicio de esa vocación como su mejor recompensa…Entonces, si es así, todo lo que compartamos en este blog será para nuestro provecho.